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Los nuevos mejores amigos de Donald Trump

Los llamados “magnates de Silicon Valley” fueron figuras centrales de la ceremonia de inauguración del presidente de Estados Unidos y concentraron la atención de los medios. Otrora públicos enemigos de Trump, hoy Jeff Bezos y Mark Zuckerberg han cedido ante el poder de la nueva Casa Blanca. Mientras, el mundo mira con preocupación y desconfianza las repercusiones de esta inédita cercanía.

23 enero 2025

Elon Musk, Jeff Bezos, Tim Cook, Mark Zuckerberg, Sundar Pichai y Sam Altman aportaron cada uno un millón de dólares al fondo de financiamiento de la ceremonia de investidura del nuevo presidente, la que superó los US$200 millones. Estos mega millonarios son las cabezas de las “Big Tech”: Tesla, X y SpaceX; Meta; Apple; Amazon; Google; y Open AI. Pero estos gurús tecnológicos no sólo acompañaron el mandatario en Washington, sino también son invitados regulares a los informales encuentros con Trump en su resort en Mar-a-Lago.

“Este entusiasmo refleja el gran interés por mantener un relación cercana con el presidente. Con muchísimo dinero, tecnología y cercanía a Trump, Silicon Valley cobra un nuevo poder político. Hoy son sus aliados, pese a que hace solo algunos años lo despreciaban”, afirma el periodista especializado en temas de tecnología de revista Time, Bill Marshall.

El artículo en Time recuerda que durante su primer mandato Trump tuvo bullados enfrentamientos con varias de estas empresas y una áspera relación con Bezos y Zuckerberg. El republicano incluso amenazó con enviar a la cárcel al creador de Facebook por supuestamente conspirar contra su campaña de reelección en 2020.

Una muestra del giro de Zuckerberg fue el reciente anuncio de que eliminará de sus plataformas el sistema de verificación de datos para regular contenido, un blanco de ataques constantes de sectores conservadores que acusaban a Facebook e Instagram de coartar la “libertad de expresión”, luego de que el magnate fuera suspendido de estas redes sociales tras el asalto al Capitolio.

Entre las principales medidas anunciadas por Meta se encuentra una ya implementada por X: cancelar el programa de verificación de hechos, el que será reemplazado por “notas de la comunidad”, es decir, se dejará en manos de los usuarios la verificación de la información.

Incluso, Zuckerberg afirma que trabajará con el gobierno de Trump para combatir “la censura contra empresas tecnológicas estadounidenses en el mundo”. Tanto él como las cabezas de Amazon y Apple han pedido públicamente al nuevo mandatario que impida nuevas multas en Europa por violaciones a leyes antimonopolio.

“El trasfondo es la búsqueda de poder e influencia, que a su vez puede crear más riqueza. El problema surge cuando los gobiernos no cumplen su función de regulación y fiscalización. Esa es la gran amenaza que enfrenta actualmente Estados Unidos”, opina Robert Lalka, autor del libro ‘Los alquimistas del emprendimiento, citado en un reportaje de The New York Times.

El influyente medio norteamericano agrega que una de las principales preocupaciones es cuánto puede influir esta cercanía en la regulación de temas como protección de datos, control del contenido o incluso la forma en la que generan sus ingresos, sumado a que el alcance global de estas empresas puede significar un impacto mucho más allá de EE.UU.

Una muestra de cómo una buena relación con el gobierno trae efectos políticos concretos, fue su decisión de Trump de emitir una orden ejecutiva para mantener en funcionamiento en Estados Unidos de la red social de origen chino TikTok, luego de su suspensión por algunas horas. De hecho, su director ejecutivo Shou Chew, también se sentó en un lugar privilegiado en la ceremonia de asunción.

Poder real

Pese a que hoy están en la misma vereda, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg y Elon Musk compiten por la influencia en temas como inteligencia artificial, exploración espacial y medios de comunicación. Áreas que la administración Trump considera claves para mantener su ventaja sobre sus competidores globales.

Bezos es rival de Musk en los lanzamientos de cohetes con su compañía espacial, Blue Origin. Ambos dependen de contratos con el estado para desarrollar sus proyectos. Zuckerberg y Musk son adversarios en la investigación de la IA, y están invirtiendo miles de millones de dólares en nuevos modelos.

Esto, en un contexto donde los demócratas -tradicionalmente apoyados por Silicon Valley- se inclinan por regulaciones más estrictas en el desarrollo de la IA, mientras Trump es partidario de otorgar mayor libertad para acelerar sus avances y ganar la carrera a China.

Con acceso directo al recién asumido mandatario, Elon Musk no solo ha sido protagonista de las múltiples celebraciones, fiestas y cenas de gala en torno al juramento del 20 de enero, sino que tendrá poder político concreto como director del Departamento de Eficiencia Gubernamental (abreviado Doge, un guiño a una criptomoneda promovida por Musk). Además, el hombre más rico del mundo ya ha demostrado su ascendente político al criticar a los gobiernos de corte socialdemócrata de Reino Unido y Alemania, y al apoyar a líderes populistas europeos como los primeros ministros de Italia, Giorgia Meloni; y Hungría, Viktor Orbán. Un respaldo igual de entusiasta le dio a la candidata de extrema derecha a la Cancillería alemana Alice Weidel, de Alternativa para Alemania.

Otro nombre importante en la nueva administración, y que también viene del mundo tecnológico, es Peter Thiel, fundador de PayPal junto a Musk. Thiel ha sido un ferviente partidario de Trump desde su primer gobierno. Además, es muy cercano al vicepresidente J. D. Vance. En los círculos de poder en Washington, se asegura que Thiel estaría impulsando una mayor adopción de las criptomonedas por parte del gobierno norteamericano. Justamente, otro ex alto ejecutivo de PayPal, David Sacks, fue nombrado como el “zar de las criptomonedas y de la inteligencia artificial”. Paralelamente, al exdirector comercial de Uber Emil Michael, se lo designó como subsecretario de Defensa para Investigación e Ingeniería, entre otros más.

Según The New York Times, los “nuevos amigos” de Trump, podrían incluso convencerlo de cambiar las reservas de oro de EE.UU. por criptomonedas, “lo que desestabilizaría el dólar, del cual depende la economía estadounidense y mundial”.

Pese a la gran convocatoria de las “tech celebrities” a la ceremonia de inauguración, hubo un gran ausente: Jensen Huang, fundador y CEO de Nvidia, líder mundial en el desarrollo de softwares y hardwares de IA. Huang no aportó económicamente a la candidatura de Trump ni ha participado en las reuniones informales en Mar-a-Lago. En vez de viajar a Washington, optó por celebrar el Año Nuevo Lunar con los empleados y sus familias.

“Su ausencia podría interpretarse como una forma de mantenerse al margen de la política, acercamiento que otros líderes tecnológicos consideran esencial. Mientras algunos ejecutivos se inclinan hacia la diplomacia directa (y las donaciones sustanciales), Huang parece confiar en que los logros de Nvidia hablen por sí solos. Con un control casi total del mercado de chips de IA y un futuro lleno de nuevas tecnologías avanzadas, ¿realmente Jensen Huang necesita estar en la ceremonia para demostrar la relevancia de su compañía? Probablemente no”, afirma The New York Times.