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Las claves de la cita mundial de mentes brillantes

Cada enero, más de tres mil jefes de Estado, líderes de opinión, empresarios, representantes de la sociedad civil y connotados periodistas del mundo se reúnen en la ciudad suiza para debatir sobre los principales desafíos globales. Este año, en este influyente foro se escucharon tanto voces de esperanzas, como otras muy preocupadas por el futuro del planeta.

30 enero 2025

En cualquier otra época del año, Davos es un exclusivo resort de esquí en lo alto de los Alpes suizos. Pero durante una semana, esta pequeña ciudad se transforma en el centro de atención del mundo político y económico, ya que las élites globales llegan a participar en la reunión anual del Foro Económico Mundial (FEM). 

“Colaboración para la era inteligente” fue el desafiante y ambicioso lema de Davos 2025. La invitación era a pensar sobre una serie de temáticas de urgente actualidad: cómo reconstruir la confianza, reimaginar el crecimiento, invertir en las personas, proteger al planeta y desarrollar industrias en la era inteligente.

Entre los más de 100 representantes de gobiernos e instituciones internacionales, participaron el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky; su par francés, Emmanuel Macron; el español, Pedro Sánchez; el primer ministro de Qatar, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani; la presidenta de Perú, Dina Boluarte; y el presidente de Panamá, José Raúl Mulino. Además de la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde.

Aunque las polémicas intervenciones de Donald Trump y del presidente argentino Javier Milei, quien lanzó un incendiario discurso contra la “epidemia de wokismo” y arremetió contra el feminismo, la protección del medio ambiente y las políticas sociales, en el encuentro mundial -en el que participaron representantes de 100 gobiernos del mundo- sí surgieron interesantes conversaciones. En las distintas conferencias y paneles con los principales investigadores y pensadores del planeta se habló de fragmentación geopolítica, de disrupción tecnológica y de incertidumbre económica.

“Mediante el diálogo, el Foro nos plantea cómo podemos evitar una era de fragmentación y, en su lugar, cooperar y trabajar juntos para encontrar una agenda donde enfrentemos retos universales, desde el cambio climático hasta el uso ético de la IA, a través de la innovación colaborativa, los valores compartidos y el recorrido común”, afirmó Klaus Martin Schwab, presidente y fundador del Foro Económico Mundial de Davos.

Además, se presentó el Informe sobre Riesgos Globales 2025, el que advierte que la desinformación y la difusión de contenidos falsos representan el mayor riesgo para la población mundial en el corto plazo (hasta 2027). Las conclusiones de este documento se basan en una encuesta realizada entre septiembre y octubre de 2024 a cerca de 900 expertos globales del ámbito académico y empresarial, del sector público y de la sociedad civil.

Entre los desafíos más urgentes para la próxima década (de 2025 a 2035), la crisis climática se presenta como la mayor preocupación a largo plazo por segundo año consecutivo. El informe también destaca la pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas, los potenciales riesgos de los avances tecnológicos, y la polarización social.

“La década que se avecina será crucial, por lo que el costo de la inacción supera el precio de actuar inmediata y coordinadamente. Nuestros líderes se enfrentarán a riesgos globales cada vez más complejos y la única manera de evitar una espiral descendente a nivel planetario es encontrar vías para el diálogo y la colaboración”, recomienda el estudio.

Desde el punto de vista de las empresas, el Informe sobre Riesgos Globales 2025 subraya varias amenazas para ese sector, las que van desde la escasez de talento y de mano de obra, hasta la disrupción en las cadenas de suministro y la falta de oportunidades económicas, pasando por la contaminación y la destrucción de recursos naturales esenciales para la producción de bienes y servicios.

 

¿Camino a una distopía?

Este capítulo del informe, basado en la opinión de más de 11.000 líderes empresariales de todos los mercados, también se señala que el sector privado juega un papel esencial en la mitigación de los problemas globales. Esto, ya sea mediante inversiones estratégicas, la colaboración o liderando iniciativas para un desarrollo más sostenible y resiliente. “Las empresas modernas son las catalizadoras del cambio. Solo con acción colectiva podemos transformar las amenazas en oportunidades para un futuro sustentable”, dice el documento presentado en Davos.

Otra discusión que generó atención y un amplio debate fue el rol transformador de la IA. Esto antes de que se conociera el desarrollo de DeepSeek, el chat de Inteligencia Artificial chino que ha revolucionado a la industria. El Informe de Riesgos Globales 2025 urge a los líderes empresariales a equilibrar la competitividad inmediata con la sostenibilidad a largo plazo y a enfrentar el dilema de una IA responsable “en un contexto de competitividad, innovación y ética”. 

Este año, como nunca antes, esta cita generó críticas entre los medios y políticos conservadores. El editorial de The Economist, por el contrario, plantea una visión diferente: “en el actual ambiente político encuentros como este, que fomentan la cooperación, el dialogo y el multilateralismo, podrían ser vistos por algunos como solo retórica políticamente correcta. Sin embargo, estos son los espacios donde se puede llegar a soluciones globales a los desafíos planetarios, tanto para los actuales como para los que vendrán”.

Por su parte, la columnista de The New York Times y redactora jefe del Huffington Post, Lydia Polgreen agrega que “la imagen que se desea proyectar en Davos promoviendo colaboradores con conciencia global en una era de hiperinteligencia choca aún más con el escenario actual basado en la confrontación entre competidores destructivos y unilateralistas actuando solo por intereses nacionales y con la máxima torpeza y odio. Varias voces señalan que el multilateralismo se resquebraja, las alianzas se deterioran, la democracia se ve amenazada como nunca y el proteccionismo galopa a sus anchas. En pleno siglo XXI, parecemos preferir los campos de batalla a las mesas de negociación, de ahí el clamor –casi la súplica– colaborativo de los líderes que participaron en el encuentro”.

La secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, también se unió a las voces más alarmistas: “¿Estamos entrando realmente en una ‘Era Inteligente’? Mientras la Inteligencia Artificial, la robótica y los avances en biotecnología pretenden estar revolucionando nuestra existencia, no existen garantías de que toda la humanidad vaya a participar en los beneficios. A pesar de sus promesas, la era digital también nos ha traído ansiedad generalizada, aumento de la polarización y una cantidad ingente de desinformación. Si no se incluyen protecciones férreas de los derechos humanos como elemento central del proceso de desarrollo tecnológico, la utopía que algunos prometen podría degenerar fácilmente en una distopía”.