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Trump: los desafíos y oportunidades en clave regional

En el webinar de Azerta “Los primeros 100 días de Trump”, Carl Meacham, senior representative de esta consultora en EE.UU., y el académico Patricio Navia coincidieron en que Estados Unidos. vuelve a mirar al hemisferio occidental como eje estratégico. Esto abre oportunidades para la región, especialmente si logra consolidarse como proveedor de minerales críticos, evita ambigüedades con China, fortalece vínculos en Washington, y avanza en estándares laborales, ambientales y logísticos

5 mayo 2025

En solo cien días, la administración Trump ha remecido el orden global con una avalancha de decisiones de alto impacto. Desde una guerra comercial sin precedentes y una ofensiva antiinmigración hasta tensiones con aliados históricos y una preocupante erosión institucional. Más de 140 órdenes ejecutivas han marcado un cambio de rumbo radical, generando incertidumbre en mercados y desafiando la democracia estadounidense. Expertos analizan las implicancias de este torbellino para el mundo, y en especial para Chile y Perú.

Estas fueron parte de las conclusiones del webinar «Los 100 días de Trump», organizado por la consultora Azerta, que reunió a dos expertos para desentrañar el inicio de esta administración y sus potenciales efectos. Los participantes fueron Carl Meacham, Senior Representative de Azerta en Estados Unidos, estratega de relaciones internacionales con más de 25 años de experiencia en políticas públicas y gobierno, con un máster de Columbia y bachiller de University of Albany, y exasesor principal del senador Richard Luger en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado. Junto a él estuvo Patricio Navia, Clinical Professor y Assistant Professor en NYU, y profesor titular en la Universidad Diego Portales, experto en política comparada y sistemas electorales, con un PhD y máster en Política de NYU y un bachiller en Ciencia Política de University of Chicago. La conversación fue moderada por Cristina Bitar, socia fundadora de Azerta.

Cristina Bitar describió el escenario inicial: «Este inicio de administración en Estados Unidos ha traído un “profundo cambio de rumbo” al mundo entero. En solo tres meses hemos visto salir de Washington una serie de decisiones de alto impacto». Este contexto, marcado por una «guerra comercial, una ofensiva contra la diversidad y la inmigración, crecientes tensiones con aliados históricos y una preocupante erosión institucional», plantea interrogantes sobre el futuro del orden internacional y tiene «implicancias directas a todo el mundo y en particular América Latina».

Según Patricio Navia, las verdaderas prioridades de Trump apuntan a un deseo de “volver a un pasado mítico”. Sus tres objetivos básicos son «terminar con la inmigración ilegal», «volver a tener una clase media más fuerte con mejores empleos» -asociado a traer fábricas de vuelta, aunque Navia cree que esta estrategia no funcionará ya que la oportunidad de EE.UU. está en los servicios- y «revertir el déficit comercial» mediante políticas proteccionistas e imponiendo aranceles. Navia enfatiza que, si bien las herramientas usadas «no lo van a llevar a eso», los cambios implementados en estos 100 días han sido «bastante difíciles de revertir».

Carl Meacham complementa esta visión, señalando que los primeros 100 días demuestran que «el eje central del segundo mandato de Trump es el poder ejecutivo sin contrapeso». Caracteriza el período como una «consolidación de una visión transaccional del poder», con «unilateralismo en comercio, castigos simbólicos en inmigración, una purga del aparato federal como símbolo de control». Destaca el «desprecio muy grande Trump por el proceso legislativo tradicional que quiere concentrar el poder en el brazo ejecutivo». Esta concentración de poder y la erosión institucional son temas de preocupación, con un 57% de estadounidenses sintiendo temor sobre lo que viene. Patricio Navia incluso califica a Trump como el primer presidente latinoamericano de Estados Unidos, por su falta de respeto a las instituciones y su deseo de no irse. Aunque las instituciones estadounidenses son fuertes (Reserva Federal, Poder Judicial, gobiernos estatales), sin duda «lo que está haciendo el presidente Trump está debilitando a las instituciones de Estados Unidos».

Respecto a si con Trump «se acabó la globalización», Patricio Navia es claro: la historia enseña que los intentos de volver al pasado «brutalmente fracasan». Si bien la globalización «va a cambiar» y el transporte podría ser «más caro por los aranceles», interconexiones como las que permite la tecnología -como Zoom, Netflix o los pagos con teléfonos inteligentes- son «irreversibles». Las políticas proteccionistas, vistas desde la historia económica de América Latina, «en el largo plazo no funcionan porque hacen que los países sean menos competitivos».

En el frente del comercio internacional, la estrategia de reciprocidad arancelaria de Trump responde a una «lógica de poder y castigo». Carl Meacham explica que Trump «ve los déficits comerciales como una amenaza existencial y los aranceles como una herramienta para forzar concesiones y reequilibrar la economía global a favor de Estados Unidos». Esto ha generado «incertidumbre, frenando inversiones y desordenando cadenas de suministro», afectando también a países como Chile y Perú, que corren el riesgo de que sus exportaciones clave «sean vistas como vías indirectas para productos chinos».

Carl Meacham subraya la motivación detrás de los aranceles: «La estrategia de reciprocidad arancelaria responde a una lógica de poder y castigo. Trump ve los déficits comerciales como una amenaza existencial y los aranceles como una herramienta para forzar concesiones y reequilibrar la economía global a favor de Estados Unidos».

Los expertos concluyeron que los primeros 100 días fueron transformadores, pero los próximos 100 días «van a ser aún más difíciles», con el efecto de los aranceles empezando a sentirse y el Congreso debatiendo recortes presupuestarios y reformas. Patricio Navia comparó la situación con un avión con turbulencias: «Ajústense los cinturones de seguridad». La clave para los países de la región es «aprovechar las oportunidades» que surgirán en este escenario volátil. Carl Meacham resaltó que EE.UU. ahora ve al hemisferio oeste como su centro de relaciones exteriores y comerciales, lo que representa una oportunidad si se maneja con pragmatismo y agilidad. Las prioridades para Chile y Perú deberían ser consolidar su rol como “proveedores de minerales críticos”, evitar ambigüedades con China, reforzar la diplomacia en Washington (más allá de la Casa Blanca), adoptar estándares laborales y ambientales, y diversificar cadenas logísticas y financiamiento.