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Una joven de 12 años, asombrada por el privilegio que le significó acceder a una bomba de insulina decide ir a marchar para pedir que este dispositivo fuera incorporado en el plan de salud universal gratuito. Cinco años después, ella comparte escenario con Hillary Clinton en París y lidera su propia fundación para potenciar el talento y las ideas de jóvenes que tienen algún impacto social. Esta es la historia de Julieta Martínez.
9 de Julio 2021
La chilena Julieta Martínez (18 años) fue la única mujer latinoamericana que compartió escenario con la ex secretaria estadounidense Hillary Clinton, en el marco del Foro Generación Igualdad de la ONU, celebrado en París durante los primeros días de julio. El evento reunió a importantes personalidades mundiales, como la ganadora del Premio Nobel de la Paz, Nadia Murad; la empresaria Melinda Gates; y la vicepresidenta de EE.UU., Kamala Harris, quienes se juntaron con el objetivo de conmemorar los 25 años de la Cumbre de Beijing y aprovecharon de marcar compromisos por la igualdad de género. “Fue como si Hillary nos pasase la batuta a las nuevas generaciones de mujeres”, explicó Martínez en una entrevista con la agencia EFE, en París.
El salto de Julieta: la joven se inició en el activismo desde muy pequeña inspirada por las charlas a las que la invitaba su madre, la periodista Marcela Oyarzún, quien trabaja en el mundo del emprendimiento y la innovación social. “Ahí me di cuenta que innovar no es crear la rueda, sino tomar algo que existe y estar siempre mejorándolo”, asegura.
La fuerza de Tremendas: las inquietudes de Julieta derivaron posteriormente en la creación del colectivo Tremendas (www.tremendas.cl), que busca conectar a jóvenes cuyas ideas no se han visibilizado por falta de oportunidades o contactos, pero que por su valor merecen ser llevadas a la práctica. La plataforma trabaja con el foco puesto en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, a través de siete áreas de acción: medio ambiente, inclusión, género, salud y bienestar, cultura, ciencia-tecnología y educación.
Lo inevitable: las comparaciones con Greta Thunberg, rostro mundial del activismo adolescente, son recurrentes. Ella asume públicamente su admiración y reconoce “el impacto gigantesco” que la sueca ha generado en el debate sobre el cambio climático. Pero resalta que hay más voces relevantes, muchas de ellas anónimas y que son las que se pretenden visibilizar a través de la Fundación Tremendas. “Como hay Greta, hay Sofía, Antonia, Josefina, Julieta”, explica la joven. “Yo no quiero ser la versión latinoamericana de nadie, soy Julieta Martínez”, asegura.
La expansión: Tremendas ha ido creciendo hasta convertirse en una fundación. Actualmente reúne a jóvenes entre 14 y 22 años y tiene presencia en 17 países de Latinoamérica, además de mil voluntarios.