Las recientes elecciones municipales y regionales abren el tercer ciclo electoral del gobierno de Gabriel Boric. Estas son las señales que definirán el renovado escenario político que marcará la última parte de la administración del Frente Amplio.
1.- Chile Vamos, la coalición de centro derecha es la ganadora, pero no de forma contundente. A nivel municipal consiguen triunfos claros en Santiago, y Ñuñoa, Antofagasta y otras capitales regionales, además de 9 segundas vueltas para gobernadores. Pero pierden Puente Alto y no logran recuperar Viña del Mar. Además, pierden con la candidatura que apoyaron en Las Condes a manos de una independiente del sector.
2.- La principal amenaza de la centroderecha venía desde Republicanos, partido que tuvo un resultado bajo las expectativas que construyeron en campaña. A pesar de lograr 8 alcaldías (3 de ellas con militantes, el resto con independientes dentro del pacto), no pudieron ganar ninguna de las que estaban en su lista de prioridades, como Arica o Concepción. Asimismo, su gran carta a gobernador del Bíobío, Fernando Peña, no pasó a segunda vuelta.
3.- El oficialismo llegó a la elección con bajas expectativas fruto de la necesidad de defender un sobresaliente resultado en 2021. Sin embargo, en líneas generales el resultado fue mucho más positivo de lo que esperaban. Un indicador bastante predictivo es el número de personas que viven en comunas gobernadas por el oficialismo y, en eso, mantuvieron la delantera. A nivel de comunas emblemáticas afirmaron triunfos clave -con militantes o apoyando independientes afines- en Maipú, Viña del Mar, Valparaíso, Valdivia y Renca. Además, con Manuel Toledo en Puente Alto las simpatías son declaradas y buscarán construir puentes de colaboración en la comuna más populosa del país. Asimismo, tienen presencia en gran parte de las segundas vueltas a gobernadores.
4.- Los independientes fuera de pacto electos en alcaldías se mantienen en niveles semejantes de hace 4 años, pero aumentaron mucho los independientes dentro de pacto. Esto es parte de un proceso más grande que mezcla baja identificación partidaria y antielitismo.
5.- De cara a las elecciones del próximo año, Evelyn Matthei queda mejor aspectada. Sus candidatos ganaron y su sector se fortaleció frente a Republicanos. El oficialismo reafirma predominio sobre buenos segmentos de población dándoles oportunidad nuevamente de mostrar que pueden gestionar mejor. Sin embargo, el vacío de liderazgo permanece. Claudio Orrego, a pesar de su buen resultado no tiene sellada su suerte y el liderazgo más destacado entre los alcaldes de este sector, reafirma su compromiso con ser alcalde 4 años más.
6.- La elección municipal suele tener características propias, donde el votante premia o castiga a sus autoridades locales de acuerdo a su gestión. A nivel agregado, los distintos pactos y partidos evaluarán estos resultados comparándose con los otros, en virtud de la ganancia o pérdida de alcaldías, pero también por el desempeño relativo frente a partidos aliados y la posición en la quedan frente a los demás bloques. En esta oportunidad sólo Renovación Nacional y Evópoli consiguieron sumar más alcaldías obtenidas versus a 2021. El Partido Republicano también está entre los ganadores con sus inéditas alcaldías, aunque sus propias expectativas proyectaban un crecimiento mayor en esta dimensión.
En una segunda línea destaca el resultado del Partido Socialista y el Frente Amplio que no tuvieron caídas abruptas en este ítem pese al desafiante escenario que debían defender. Grandes retrocesos son los de la Democracia Cristiana, el PPD y la UDI. Mención particular al Partido Liberal que perdió a su único alcalde.
7.- Un rol clave de las dirigencias de partido es la capacidad de obtener la mejor negociación posible dentro de las listas y pactos. Su resultado, a nivel de tasa de éxito o porcentaje de candidaturas electas, ayudará a concluir buenas o malas gestiones en ese proceso. En ese sentido, a nivel de alcaldías, los partidos más exitosos son el Partido Socialista y la Democracia Cristiana, seguido de cerca por Renovación Nacional y Evópoli. Los desempeños más bajos en este criterio son el Partido Social Cristiano, el Partido Republicano y el Partido Liberal (perdiendo incluso a su único alcalde).
8.- Se suele decir que el resultado de la elección municipal proyecta ciertas posibilidades de los partidos y bloques a nivel presidencial. Si bien esta lógica ha tenido algunas excepciones, el oficialismo y la oposición pretenderán instalar el relato de triunfo y proyección del mismo en caso de ser los más votados. Así, a nivel municipal, Chile Vamos es el boque predominante que podría ampliar su base uniéndose con Republicanos y el Partido Social Cristiano en una hipotética segunda vuelta por La Moneda. En el oficialismo, descontados los independientes dentro de sus pactos, los dos bloques asoman empatados.
9.- Los resultados de las elecciones de concejales son relevantes para proyectar y equilibrar las fuerzas de los partidos a nivel local. Chile Vamos recibe buenas noticias al mejorar sus resultados, mientras que el Partido Republicano, que partía casi desde cero en la elección anterior, alcanza un 17% de los votos, consolidando su posición. En contraste, el oficialismo experimenta una disminución, afectado por la alta base de comparación de las elecciones de 2021, celebradas en el contexto posterior al estallido social.
10.- Un indicador de castigo a los partidos y políticos tradicionales es la preferencia del electorado por candidaturas independientes. A nivel de alcaldes, el número de candidaturas independientes inscritas aumento casi en un 35%, el crecimiento de alcaldes electos subió en casi un 25%, dejando así en una tasa de éxito casi idéntica a sus resultados en 2021.