En la Met Gala de 2022, Kim Kardashian sorprendió al posar con un icónico y ajustado vestido que había hecho famoso Marilyn Monroe. Ante las preguntas de cómo había logrado bajar de peso tan rápido para poder usarlo, la voluptuosa empresaria e influencer compartió su secreto: Ozempic. Si bien este medicamento se creó para controlar los niveles de azúcar en la sangre, se popularizó como la “ayuda milagrosa” para disminuir de peso sin grandes esfuerzos ni sacrificios. Sólo con un pinchazo a la semana.
Tal como la mayor de las Kardashian, desde Luis Miguel hasta Oprah Winfrey, pasando por Lady Gaga, Cristina Aguilera y Elon Musk, han sumado a este fármaco a sus dietas, sin importarles que la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) advierta que su uso excesivo puede provocar diarrea, nauseas e incluso ceguera. A esto se suma, dicen los más críticos, que sus efectos a largo plazo sean todavía inciertos. En un artículo en The New York Times, el doctor Paul Jarrod incluso habló del concepto “cara Ozempic”, afirmando que es fácil reconocer a quienes utilizan este medicamento por la pérdida de la grasa de la cara, que hace que la piel se debilite y tenga un aspecto envejecido, en claro contraste con un cuerpo delgado y fibroso.
Otros estudios, sin embargo, dicen que los pacientes con sobrepeso que lo toman regularmente sufren menos ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. De lo que no hay duda es de que efectivamente reduce el apetito, retrasa la digestión y mantiene los niveles de azúcar estables.
Otro impulso a la promoción de sus bondades, además del entusiasta apoyo de las celebridades, se produjo este año cuando los creadores del fármaco fueron premiados con el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica.
¿De la positividad corporal al “heroin chic”?
Pero de lo que la marca no ha escapado es de las polémicas generadas por su provocadora estrategia de marketing. Luego de que los fabricantes de Ozempic contrataran a influencers de talla grande para promocionar el medicamento, los defensores del “body positive” no tardaron en reaccionar. Jessie Diaz-Herrera, instructora de fitness para personas con sobrepeso, advirtió en su cuenta de Instagram: “Si alguno de tus influencers gordos favoritos comienza a hacer campañas pagadas para este fármaco, es porque se vendió a la maldita cultura de las dietas y punto”. Por su parte, la popular modelo talla extra large Ashley Graham disparó: “Las personas que se han esforzado tanto para apreciar y aceptar su cuerpo viven esta marea de medicinas para combatir el peso como una ofensa”.
Pese a estos dardos, este agresivo marketing ha ganado espacio en el cultura popular.«She doin’ Ozempic, tryna be different» («Ella está usando Ozempic, trata de ser diferente»), cantó el rapero estadounidense Travis Scott en un show de MTV.
Incluso, Ozempic tuvo su momento estelar durante la Semana de la Moda de Berlín, cuando una modelo de la marca Namilia salió a la pasarela con una camiseta que decía «I love Ozempic». La provocativa polera de tirantes generó reacciones negativas tanto en las redes sociales como en la prensa, y algunos la consideraron «tóxica» y «superficial».
Tras la negativa reacción, Namilia anunció que la prenda nunca estuvo destinada a la venta, sino que era «un eslogan irónico que comentaba las presiones de la fama, la cultura de los famosos y los ideales corporales poco realistas».
En un artículo en el sitio Infobae, la periodista especializada en moda María Villar asegura que “hay un revival de la obsesión por la delgadez extrema que definió la era ‘heroin chic’. Luego del auge del ‘body positivity’, hoy casi no vemos modelos de talla grande. Ya se perdió el pudor de hacerlo todo por ser flaca y de ahí la popularidad de este tipo de medicamentos».
Ozempic también recurrió al éxito setentero “Magic” de Pilot, para posicionarse. Jeff Rothstein, director general de CultHealth, la agencia publicitaria a cargo de esa campaña, confesó que “al cambiar el estribillo original ‘¡Oh, oh, oh, its magic’ por ‘¡Oh, oh, oh, Ozempic!, no solo se dejó grabada la «O» de Ozempic en los oídos de los posibles consumidores, sino que también se transmitió la promesa de ayudar a la gente a recuperar su bienestar físico y emocional».
Tentadora promesa
A seis años de su entrada al mercado, la “revolución del Ozempic” ha tensionado el suministro de remedios contra la diabetes y disparado un 424% el valor bursátil del laboratorio danés Novo Nordisk, fabricante de esta droga creada a partir de la semaglutida.
Según datos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), en 2022 las dosis diarias por cada 1.000 habitantes se habían multiplicado por nueve, hasta las 2,51. Gracias a este éxito, Novo Nordisk se ha convertido en la mayor compañía europea -destronando a Louis Vuitton- con un valor de mercado de más de 400.000 millones de euros.
Por su parte, la gigante farmacéutica Eli Lilly fabrica tirzepatida, una alternativa más eficaz que la semaglutida, lo que le ha añadido alrededor de un billón de dólares a la valorización de la compañía desde 2021.
“La popularidad del Ozempic se dio gracias al ‘boca a boca’ y a que rápidamente se empezó a utilizar más allá de su uso original. Actualmente es tan consumido que comúnmente está agotado en muchas farmacias, lo que ha hecho aumentar su precio”, cuenta el Dr. Paul Jarrod en The New York Times.
Así, no es extraño que el aumento de las búsquedas del término en Google haya sido meteórico, igual que las menciones en redes y los hashtags. Tampoco sorprende que actualmente EE.UU. acapare buena parte del suministro a nivel mundial.
Según The Economist, uno de cada ocho adultos estadounidenses ha tomado Ozempic. “Este peak en la demanda se debe a que, dentro de la libertad de prescripción que tienen los médicos norteamericanos, se receta para pacientes obesos no diabéticos o con algún grado de sobrepeso. Y es muy efectivo”, agrega el Dr. Paul Jarrod.
En España, por ejemplo, solo puede comprarse con receta médica y el sistema de salud público lo financia, aunque únicamente para los pacientes con Diabetes 2 y obesidad. Dependiendo de la dosis, en promedio en Europa el tratamiento cuesta unos 140 euros al mes, mientras que en Estados Unidos casi 500 dólares mensuales.
Sin embargo, se espera que con más experimentación e innovación, los beneficios se perfeccionen, se eliminen gran parte de los efectos secundarios y los costos bajen.
El auge de Ozempic ha reavivado el debate sobre si el tratamiento farmacológico de la obesidad debe ser cubierto con fondos públicos, especialmente cuando el paciente tiene menos de 30% de grasa corporal, medida que emplea la Organización Mundial de la Salud para considerar obesa a una persona. Hasta el momento, los gobiernos han optado por campañas de información pública para prevenir el sobrepeso, más que por financiar tratamientos específicos.
En la actualidad, las compañías farmacéuticas están compitiendo para lograr que estos medicamentos funcionen como píldoras, más baratas de producir que las inyecciones y con menores efectos colaterales.
El reportaje de Economist relata que el sobrepeso también preocupa en China. “A medida que los ingresos en el mundo en desarrollo aumentan y la vida se vuelve más sedentaria, el sobrepeso de los chinos está alcanzando los niveles que se ven en Occidente. Actualmente, ocho farmacéuticas chinas ha anunciado que están desarrollando fármacos propios”.
A medida de que se vuelven más baratos y fáciles de usar, este tipo de tratamientos mejorarán drásticamente las vidas de más de mil millones de personas, con profundas consecuencias para la industria, la economía y la sociedad, pronostica el medio inglés.
Por otra parte, la creciente obsesión por consumir alimentos que no engordan, ha obligado a las grandes multinacionales de la alimentación a adaptarse. Han sumando más vitaminas, nutrientes y proteínas a sus productos. De esta forma, se busca compensar parte del rechazo a productos “caídos en desgracia” como los helados, los dulces y los chocolates. La marca Abbott, por ejemplo, ya vende batidos nutricionales dirigidos a los consumidores de tratamientos para adelgazar.
Indiferente a estas controversias, Kim Kardashian no se cansa de repetir los beneficios del Ozempic: «El que exista una receta aprobada médicamente para controlar el peso y mantenerse más saludable se siente como un alivio y un regalo. Hay un millón de formas de perder peso, ¿entonces por qué no hacerlo a través de algo que no sea tan aburrido como hacer ejercicio?».