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Dónde vivir (y dónde no) en 2024

Basándose en cinco factores, anualmente The Economist elabora el ranking de las ciudades más y menos “habitables” del planeta. Pese a que las guerras y las dificultades financieras en todo el mundo han disminuido dramáticamente la calidad de vida de las personas, en Latinoamérica una golpeada pero fascinante capital -Buenos Aires- mantiene su puesto como el mejor lugar para vivir, inmune a las crisis política y económica.

3 julio 2024

No está entre los destinos más visitados por los turistas en Europa, ni los medios están pendientes de lo que ahí sucede, pero según la encuesta anual del Economist Intelligence Unit -el centro de estudios de la revista The Economist-, Viena es la mejor ciudad para tener un hogar y trabajar, por tercer año consecutivo.

Este ranking clasifica a 173 ciudades en cinco categorías: estabilidad, atención médica, cultura y medio ambiente, educación e infraestructura. Viena recibió puntuaciones perfectas en cuatro de estos cinco puntos, pero la falta de eventos deportivos importantes contribuyó a su “baja” calificación de 93,5 sobre 100 en la categoría de cultura y medio ambiente. Sin embargo, los impresionantes palacios Belvedere y Schönbrunn demuestran que a la otrora capital del Imperio Austrohúngaro sí tiene una oferta cultural potente.

Otras tres ciudades europeas se ubicaron entre las cinco primeras: Copenhague (Dinamarca), Zúrich (Suiza) y Ginebra (Suiza). Según The Economist, gracias a su relativamente baja población, las tres tienen tasas de criminalidad pequeñas y carreteras y sistemas de transporte público que nunca colapsan. Además, destacan la calidad de sus servicios y ubicarse en entornos amigables con el medioambiente.

También lograron altas puntuaciones las canadienses Calgary y Vancouver y cuatro urbes de Asia-Pacífico: Melbourne y Sídney (Australia), Osaka (Japón) y Auckland (Nueva Zelanda). En ellas sobresalen los altos estándares en infraestructura y atención médica, junto con ofrecer a sus habitantes un activa escena cultural y gran cantidad de áreas verdes.

En el extremo opuesto de la lista, Damasco, en Siria, sigue siendo la ciudad menos habitable debido a la devastación causada por la guerra, obteniendo una puntuación de apenas 30,7. Su estabilidad, evaluada en 20 puntos, es la más baja junto con la de Karachi, en Pakistán.

Los conflictos y tensiones sociales también han empeorado el estilo de vida de los habitantes de Kiev -capital de Ucrania- y de Tel Aviv. Ambas comparten la misma mala calificación en estabilidad, infraestructura y seguridad. Luego del conflicto en Gaza, la ciudad israelí cayó 20 puestos, llegando al número 112, convirtiéndose en la mayor variación registrada en el estudio del Economist Intelligence Unit.

“Factores como el costo de la vida, las protestas callejeras, la violencia delictual y la inestabilidad política, han afectado las calificaciones de muchas ciudades. Todos estos son síntomas del empeoramiento del bienestar de la gente”.

La revista inglesa argumenta que a pesar de la disminución de la inflación en varios países, los altos precios de la vivienda continúan afectando a la gente, especialmente a los jóvenes profesionales en las urbes de los países más desarrollados. Esto ha ocasionado -continúa el medio- una tensión permanente entre la población y la clase política, lo que también provoca una baja calidad de vida.

Refugio para los nómades digitales

Pero, al parecer, los problemas políticos y sociales no siempre repercuten en la baja “habitabilidad” de una metrópoli. Por tercer año consecutivo, en 2024 Buenos Aires fue escogida como el mejor lugar para vivir en Latinoamérica, ubicándose en el puesto 32 a nivel mundial. De esta manera, la segunda urbe más poblada de Sudamérica consolida su liderazgo regional, a pesar de la grave crisis social que enfrenta.

De acuerdo a The Economist, uno de los aspectos que justifican este alto puesto es la calidad de su educación, ya que, según el QS World University Rankings 2024, la Universidad de Buenos Aires (UBA) es la mejor de América Latina y, además, es gratuita. De hecho, el semanario inglés calificó a la capital argentina con 100 puntos en educación, el máximo puntaje posible; 85,9 en cultura y medio ambiente; 85,7 en infraestructura; 83,3 en salud; y 70 en estabilidad. «La habitabilidad es hoy un factor clave en la competencia por atraer visitantes y talento. Este estudio confirma que Buenos Aires es una de las ciudades preferidas de los “nómades digitales” de todo el mundo, y una de las mejores para estudiantes internacionales en Latinoamérica», argumenta la revista.

Se trata de profesionales jóvenes -aunque ya los hay de todas las edades- que gracias a Internet y a los horarios flexibles, que les permite trabajar por proyecto sin que sea necesaria la presencialidad, optan por vivir en las lugares en los que se sienten más a gusto, y donde su dinero rinde más.

En cuanto a Santiago, las noticias no son tan auspiciosas: este año, pasó del segundo al tercer puesto del listado, ubicándose después de Montevideo. “Pese a la modernidad y a la calidad de la infraestructura pública y privada, y a su recuperación económica y cultural, los habitantes de la capital chilena han sufrido un evidente deterioro en su seguridad”, afirma The Economist.

Entre los países con mala calidad de vida, este año aparece por primera vez una ciudad latinoamericana: Caracas. Esta ocupa el lugar número diez, a menos de un punto de distancia de la capital de Ucrania. “La crisis venezolana es tan profunda, que mientras no se solucionen los problemas políticos y financieros que la afectan, no habrán motivos para que vuelvan los turistas, los inversionistas y un número importante de los venezolanos que tuvieron que dejar su país. Sin una mejora sustancial, Caracas seguirá entre las ciudades donde hay que evitar vivir ”, concluye la más reciente edición del Economist Intelligence Unit.