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@Columnas y análisis

Comunicación financiera: Cuando el Ebitda no basta

Los números ya no cuentan toda la historia. Hoy, la clave del éxito no es solo mostrar ganancias, sino saber explicarlas en lenguaje ciudadano para demostrar que el negocio tiene un propósito real que ayuda a las personas y al planeta.

8 de Junio 2026

Comunicación financiera: Cuando el Ebitda no basta

La comunicación financiera ha experimentado una metamorfosis profunda, dejando atrás la entrega rutinaria de cifras para convertirse en un ejercicio estratégico de gobernanza narrativa. Este concepto implica que la empresa asume el control de su propio relato, asegurando que sus números sean coherentes con su propósito social. No se trata solo de informar, sino de utilizar la información financiera como una herramienta esencial de legitimación social.

Hoy, las empresas necesitan contar una historia que vaya más allá de las cifras. En un entorno que ya no acepta las ganancias a cualquier precio, no basta con ser rentables; el éxito económico debe estar respaldado por una conducta ética y un beneficio real para la comunidad.

Esta transición busca evitar que el dato financiero quede “desnudo” frente a la opinión pública. Sin un relato que contextualice la cifra —explicando, por ejemplo, cómo un beneficio se traduce en empleo o inversión sostenible—, los resultados corren el riesgo de ser interpretados bajo el prisma del escepticismo digital.

“El gran reto es la traducción social. Ya no basta con ser técnicamente impecable; hoy, si no explicas tu EBITDA en lenguaje ciudadano, la audiencia lo interpreta como un costo para la sociedad y no como un valor”, sostiene Felipe Edwards, socio de Azerta. 

Esta visión es respaldada por los nuevos estándares globales de la IFRS Foundation. Emmanuel Faber, presidente del International Sustainability Standards Board (ISSB), ha sido enfático en que un balance financiero que ignora el capital humano o natural es un mapa incompleto. Durante el lanzamiento de los Estándares Globales de Divulgación de Sostenibilidad, Faber enfatizó que “las empresas no operan en el vacío; consumen recursos sociales para generar retorno. Por eso, la transparencia es hoy una narrativa conectada que explica cómo la empresa utiliza los activos de la sociedad para ser realmente legítima”.

IA y Tecnología: Catalizadores de la coherencia

En este ecosistema, la Inteligencia Artificial está jugando un rol clave ya que no solo optimiza procesos, sino que actúa como un garante de la precisión narrativa de las compañías. Herramientas de monitoreo de sentimiento (Social Listening), permiten a las compañías entender las expectativas sociales en tiempo real, alineando su discurso financiero con las preocupaciones de la comunidad.

Según el informe PR Trends 2025 de Onclusive, el 72% de las organizaciones ya incorpora IA para elevar la precisión de sus mensajes, logrando reducir los riesgos de desinformación en un 40%. Por su parte, el estudio Tendencias Financieras 2026 de Deloitte revela que el 75% de los ejecutivos en Latinoamérica identifica la narrativa integrada como el factor clave para sostener la credibilidad.

Como indicó Javier López, director de Onclusive Latinoamérica -en el marco de la presentación ejecutiva sobre el rol de la IA Generativa en la reputación corporativa 2025- “el futuro se encamina hacia un modelo donde la tecnología empodera el criterio humano para generar narrativas auténticas”.

 En definitiva, reportar resultados es hoy solo el punto de partida; el verdadero desafío es utilizar la inteligencia de datos para legitimar los valores que sustentan el crecimiento. En la era de la transparencia absoluta, la información financiera es el camino para asegurar la “licencia social” que permite a una empresa prosperar en sociedad.