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Chile frente a incierta elección en EE.UU

Las elecciones presidenciales en Estados Unidos y sus posibles repercusiones políticas y económicas para Chile y América Latina fueron el tema del encuentro organizado por la Cámara Chilena Norteamericana de Comercio (AmCham) y Azerta. Los analistas internacionales Carl Meachan y Lucía Dammert desmenuzaron el panorama electoral norteamericano y cómo nuestro país debe prepararse para un escenario abierto.

10 octubre 2024

“Es probable que en la noche de la elección no sepamos quién ganó, lo que podría traer graves problemas”, pronosticó Carl Meacham, ex asesor senior del Comité de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano y especialista en política exterior norteamericana hacia América Latina. La académica de la Universidad de Santiago, Lucía Dammert, coincidió: “Si se demora el resultado y Trump reclama que le están robando el triunfo y, por ejemplo, Elon Musk lo apoya con escándalo, puede producirse una desestabilización interna mucho más compleja que la que provocó la toma del Capitolio. Evidentemente, las Fuerzas Armadas norteamericanas deben estar analizando ese escenario”.

El tono franco, y a veces sombrío, marcó el seminario «Elecciones Presidenciales en EE. UU.: Su impacto económico en Chile y la región», moderado por la socia fundadora de Azerta, Cristina Bitar, y presentado por la presidenta de AmCham Chile, Roberta Valenca. El encuentro reunió a diplomáticos, líderes de opinión, periodistas y empresarios interesados en la relación entre nuestro país y Estados Unidos.

Frente a la pregunta de cuál de los dos candidatos, Donald Trump o Kamala Harris, tiene mayores posibilidades de ganar, ninguno de los dos panelistas se atrevió a dar una predicción. En lo que sí ambos coincidieron fue en que la elección continúa abierta, y que para Chile y Latinoamérica no da lo mismo quién triunfe.

Carl Meacham explicó que el ambiente de incertidumbre e inestabilidad política que se vive en Estados Unidos “es inédito” y que la votación del próximo 5 de noviembre estará marcada por varios hechos singulares: los múltiples intentos de asesinato contra Donald Trump, la duda de lo que sucederá en los “estados bisagras” como Arizona y Wisconsin, las guerras en Ucrania y Medio Oriente, y ahora el devastador huracán Milton. Todo eso puede tener un efecto inesperado”.

Por su parte, la académica de la Universidad de Santiago, Lucia Damert, destacó que “esta elección muestra que EE.UU. es en realidad dos o tres países distintos. Por eso es imposible que se logre una visión consensuada de hacia dónde debe ir Estados Unidos. Estamos en un momento muy complejo para el mundo ya que el multilateralismo está muy debilitado, especialmente por la imposibilidad de Estados Unidos de influir realmente y por la total irrelevancia de las Naciones Unidas. De hecho, si Trump es electo, la ONU terminará de morir y el planeta será mucho más peligroso e inestable”.

Alerta para Chile

Ante la interrogante sobre el efecto que tendría la victoria de uno u otro candidato en nuestro país y en la región, Lucía Dammert vaticinó que “estamos en un punto de inflexión respecto al futuro de la política exterior estadounidense y de sus relaciones políticas y comerciales con América Latina. Somos cada vez más irrelevantes; los norteamericanos están mirando hacia otros lados”.

Carl Meacham agregó que en su primer mandato, Donald Trump demostró ser un “iceberg aislacionista” con políticas nacionalistas y proteccionistas, “por lo que ahora buscará reducir los compromisos internacionales y tratará de renegociar acuerdos comerciales para beneficiar -aunque sea en el corto plazo- a los trabajadores norteamericanos. A costa incluso de dañar las relaciones con sus aliados tradicionales”. El analista internacional argumentó que el enfoque “America First” tiene repercusiones directas para un país como Chile, cuyo modelo económico está basado en el libre comercio y en el acceso a los mercados globales. “Trump no dudará en aplicar nuevos aranceles, lo que podría poner en riesgo el tratado de libre comercio con Chile. Esto afectaría sectores claves de la economía chilena, como las exportaciones de cobre y litio y de productos agrícolas”.

La presidencia de Kamala Harris, en cambio, representa para el experto un impulso a la cooperación multilateral. “Su administración mantendrá los acuerdos comerciales y promoverá nuevas alianzas en áreas como el desarrollo sostenible y la energía limpia, temas en los que Chile está muy bien posicionado, lo que generará nuevas oportunidades de inversión. Sin embargo, no será fácil, puesto que los republicanos controlan el Congreso y estos pondrán obstáculos a las políticas de Harris”.

Sin embargo, profundizó Meacham, independiente del quién sea el próximo presidente, América Latina ha perdido la importancia que tuvo en algún momento a nivel global, especialmente durante la Guerra Fría. “En esto influye su inestabilidad política y económica y la incapacidad para actuar como conglomerado. Hoy es mucho más importante para el Presidente de Estados Unidos reunirse con Lula que con el representante de la OEA”. Agregó que Chile debería estar mirando no lo sólo lo que sucede en EE.UU., sino que también lo que pasa en Europa y, especialmente, en China y, sobre la base de eso, tomar sus decisiones.

Lucía Dammert criticó la pérdida de peso internacional de nuestro país: “El problema es la crisis institucional profunda, la que nos ha hecho perder relevancia mundial. Antes teníamos una presencia importante en las Naciones Unidas. La percepción de que éramos una isla entre nuestros vecinos ya no existe, hoy somos como el resto de los países latinoamericanos. En realidad, siempre lo fuimos, solo que ahora lo somos más”.

Apuntó también a que la forma en que los norteamericanos ven el libre comercio ha cambiado completamente. “Ya pasaron los días en que los republicanos querían acceso a nuevos mercados y en que los demócratas se enfocaban en cuidar los derechos del trabajador y el medio ambiente en los tratados de libre comercio. Hoy, ‘open trade’ significa solamente tener relaciones comerciales con los países amigos”.

Para Meacham hay otro elemento que podría hacer más sombrío el panorama: existen señales de que la guerra comercial con China se podría intensificar, lo que afectaría las cadenas de suministro internacionales y podría crear incertidumbre en los mercados financieros internacionales, frenando el crecimiento económico global. “China sólo está esperando: ve que Estados Unidos está en un proceso de decadencia de largo plazo. Y esto no lo puede revertir un par de presidentes. Se necesita una transformación en el sistema educativo norteamericano y otras reformas estructurales. China, en cambio, aunque también está pasando por sus propias crisis, va por un camino mucho más certero y claro: tiene una presencia permanente en África e inversiones muy importantes en América Latina. No hay país latinoamericano que actualmente pueda negarse a la presencia de la inversión china, muy por el contrario.

Carl Meachan y Lucía Dammert finalizaron sus intervenciones coincidiendo en que la elección del próximo 5 de noviembre no solo marcará el futuro de EE.UU. sino que también las dinámicas comerciales a nivel mundial, con inevitables coletazos para Chile.